Al
hablar del convento de Cuitzeo es preciso referirnos al
lugar, pues el pueblo está colocado en lo más
angosto de una pequeña península cerca de
una laguna de poca profundidad y agua salubre que produce
un diminuto pez llamado "charari", el cual, en
buena parte, constituye la dieta de los lugareños
y uno de sus principales recursos ecnómicos. Cuando,
al principio de la evangelización, el franciscano
Fr. Juan de San Miguel pasó por estos lugares, predicó
la fe y bautizó a algunos indígenas, pero
fue una mínima parte.
Cuitzeo formaba parte de la parroquia de Puruándiro,
pero era ésta de tal magnitud, que resultaba imposible
una cabal administración por parte del cura beneficiario
de la parroquia. Fue así como los indígenas
acudieron a Yuriria, donde era Prior Fr. Diego Chávez,
quien, cuando podía, les administraba los santos
sacramentos.
El Capítulo Provincial de 1549 designó al
P. Fr. Francisco Villafuerte, entonces Prior de Tacámbaro,
como fundador y primer Prior del Convento de Cuitzeo. Éste,
al llegar al lugar, encontró un pueblo dócil,
pero muy deficientemente instruido en la fe. Fr. Francisco,
con el criterio agustiniano de evangelizar civilizando simultáneamente,
puso manos a la obra abriendo calles, creando hospitales
y escuelas, así como iniciando la edificación
del convento y la iglesia. La primera piedra fue bendecida
y colocada el 1 de Noviembre de 1550.
En cuarenta y dos meses de arduo trabajo, el P. Villafuerte
logró contemplar levantados los muros del templo
hasta el arranque de las bóvedas, así como
la obra negra del convento, hospital y escuela. Fr. Francisco
de Cantillana doró y pintó la Iglesia de Cuitzeo.
Es de un solo cañon, aunque monumental, cuenta con
amplias sacristías y una capilla de buenas dimensiones.
Originalmente contaba sólo con el claustro bajo,
semejante al de Yuriria, pero más tarde se le añadió
el superior, cuya arquería distribuida graciosamente,
nos ofrece dos arcos por cada arco inferior. Tiene suficientes
celdas y magníficos salones, de modo que la mayor
parte de los Capítulos Provinciales se celebraron
en ese convento. Es, además, de gran interés
la concha que cubre la entrada de la Notaría Parroquial.
Por cierto, el portal de amplios arcos, a la derecha de
la portada, es de fecha muy posterior y parece desdecir
de lo plateresco de dicha portada. Ésta, por su parte,
es bellísima y se califica como perteneciente al
plateresco popular.
Como dato por demás curioso, la imagen de Nuestra
Señora del Socorro que preside el altar mayor está
en actitud sedente, en forma diversa a todas las demás
imágenes de la Provincia, que están de pie.