
Ficha
de Datos:
TITULAR:
|
San Agustín
|
FUNDACION:
|
1548 |
ACTIVIDAD:
|
Ministerial |
DIRECCION:
|
García Obeso 162,
Morelia, Mich.,
C. P. 58000. |
TELEFONO:
|
(443) 312-04-68
(443) 313-30-20 |
FAX:
|
... |
COMUNIDAD:
|
Fr. Nicolás Morales Díaz (Prior)
Fr. Nicolás Arroyo Guzmán (Ecónomo)
Fr. Jesús García López |
Situado en la ciudad de Morelia, Mich., aunque no es el más
antiguo de los conventos, ya que fue fundado hasta 1549, siempre
fue considerado como la Casa Madre, tal vez por haber sido la
primera casa fundada en villa de españoles dentro del reino
de Michoacán. Se fundó el convento en un predio
muy próximo al lugar donde se edificaría la Catedral,
por lo cual, un par de años después, se trocó
el lugar por el sitio en el que se encuentra actualmente. Entre
sus principales impulsores figuran el propio Salamanca, el insigne
cronista Fr. Diego de Basalenque y el eminente Fr. Cristóbal
Plancarte. Como quiera que sea, resta de la obra monumental, además
de la iglesia, el claustro principal, de cantera sobria, pero
finamente labrada y de amplias dimensiones; de los demás
casi no se tiene idea.
La iglesia, aunque no es muy vistosa, es fuerte y con grave carácter
agustiniano. En el altar mayor se venera la imagen de Nuestra
Señora del Socorro que, con San Nicolás de Tolentino,
es también Patrona de la Provincia; por esta razón
acuden en actitud de veneración un buen número de
fieles procedentes de los lugares más distantes de la Provincia.
Se considera como antigua tradición que Santo Tomás
de Villanueva envió la imagen por medio del P. Fr. Juan
Bautista Moya, para ser la patrona celestial de las misiones.
Justamente los restos del P. Moya están depositados en
uno de los altares laterales.
En la primera mitad del siglo XVIII, el P. Fr. Juan Aldrete construyó
al pie del presbiterio la cripta donde reposan los restos de muchos
religiosos, entre ellos los del Provincial restaurador Fr. Angel
Zamudio y los de Fr. Nicolás P. Navarrete, cronista poético
de la Provincia.
El convento fue confiscado en la Reforma, pero después
legalmente readquirido; se respetó aún en tiempos
de la persecución religiosa del siglo pasado por el entonces
Presidente Calles. Posteriormente, en los ochentas, un grupo de
pseudoestudiantes perniciosos lo tomó por asalto. Se ha
iniciado, en consecuencia, una destrucción lenta, pero
irreversible de uno de los restos más venerables de la
arquitectura colonial de México.