Presentación de la Provincia Agustiniana de Michoacán en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Campeche.
Con este acto de presentación ante la feligresía de esta Parroquia, los Agustinos en México nos hacemos presentes en esta hermosa región de la Diócesis de Campeche. Siendo ¨el servicio a la Iglesia¨ parte constitutiva de nuestro Carisma, la Provincia Agustiniana de San Nicolás de Tolentino de Michoacán, mediante su Consejo, tomó la decisión de aceptar la atenta solicitud de su Pastor Monseñor Don Ramón Castro Castro, para recorrer junto con esta porción del Pueblo de Dios, el largo camino de la vida cristiana. Tenemos la plena confianza de que el Espíritu Santo, quien enriquece a su Iglesia con sus dones, nos asistirá en el trabajo que los agustinos estamos dispuestos a desempeñar aquí con toda humildad.
Seguramente que la población de Campeche desconoce la identidad de los padres agustinos, puesto que es la primera vez que incursionamos en estas tierras del sureste mexicano, originalmente evangelizadas por los Padres Franciscanos. Sin embargo, desde el año de 1533, los agustinos hicieron su aparición misionera en grandes regiones de nuestro país, especialmente en Tierra Caliente, en los Estados actuales de Michoacán y Guerrero, quedando registrada en los anales de nuestra historia, como una gesta digna de todo reconocimiento. ¿Quiénes somos, pues, los agustinos?
Teniendo a San Agustín, Eximio Doctor de la Iglesia, como nuestro Guía, Padre y Maestro, los Agustinos quedamos integrados bajo una identidad religiosa por el Papa Alejandro IV en el año 1256. La Orden de los Agustinos basada en la interioridad –comunión íntima con Dios-, la comunidad –espíritu de comunión- y el servicio a la Iglesia, habría de brindar frescura y vigor a la Iglesia para responder a los retos y desafíos pastorales que le planteaba la sociedad de aquel momento histórico. De esta manera, el Espíritu de Dios fecundaba a la Iglesia con la Espiritualidad Agustiniana que, hasta nuestros días, tiene la misión de revitalizar la fe del Pueblo de Dios.
Los Agustinos queremos hacer patente nuestra disposición incondicional por trabajar en la construcción del Reino de Dios de la mano de este pueblo campechano y bajo la guía de su Pastor Don Ramón Castro Castro. Queremos ser dignos discípulos de Jesucristo, llevándolo en la mente y en el corazón para que, por la acción de su Espíritu, sea él quien nos empuje y anime a ser sus buenos Misioneros en la construcción de una sociedad justa y equilibrada.
Hoy externamos nuestro compromiso con Cristo, en esta Iglesia local. Pero, queremos hacerlo, no solos, como si los sacerdotes fuéramos los únicos responsables de la vida y la marcha de la Iglesia; como si fuéramos los únicos que podemos pensar, programar y hacerlo todo. No. Queremos asumir este compromiso juntamente con ustedes, pueblo fiel de Campeche. La razón es sencilla. Cristo pensó en una Iglesia hecha de hermanos, donde todos han de encontrar su lugar y su tarea de servicio a los demás. De ahí que todos estamos llamados a participar activamente en la Iglesia, porque todos somos responsables de Ella y de su misión, aunque no todos seamos responsables de la misma manera. Esto nos exige a todos un cambio y una conversión. Los laicos han de ir asumiendo su propia responsabilidad, colaborando con interés y generosidad, sin evadir, sin sacarle vueltas a las tareas y funciones que le corresponden. Por nuestra parte, nosotros los sacerdotes y religiosos –en este caso- hemos de aprender a trabajar no sólo para los fieles sino con los fieles. Hemos de aprender a ser sacerdotes en una Iglesia más corresponsable, valorando el papel de los laicos, promoviendo su participación activa y confiándoles una responsabilidad mayor. Los sacerdotes somos responsables de que todos sean responsables.
Por todo esto, hermanos, rogamos a nuestro Padre Dios que, con el fuego de su Espíritu, purifique nuestras mentes y corazones, a fin de que Cristo y su Reinado sean el centro, el núcleo de nuestra vida cristiana. Deseamos expresar nuestra convicción de que sólo Cristo es, en verdad, el Salvador: que sólo El tiene la fuerza de transformar los corazones de los hombres y su realidad social; que sólo Él puede aniquilar de raíz los egoísmos, injusticias, opresiones y degradaciones que terminan por dar muerte y desintegrar la realidad humana; que sólo El, a través de nosotros, Sacerdotes y Pueblo cristiano, juntos y animados por el Espíritu Santo, podemos con entusiasmo y entrega, construir su Reino, la civilización del amor.
Finalmente, rogamos la intercesión de Nuestra Señora de la Asunción, Patrona de esta Parroquia en Lerma, para que, viendo nuestra limitación humana, ruegue al Eterno Padre nos conceda la fortalezca para responder con valor y con coraje al llamado de su Hijo, Jesucristo, como discípulos del gran Padre de la Iglesia, San Agustín. Amén.
P. Ramón del Río A. osa
Prior Provincial.