Bienvenida a la Celebración Eucarística de Nuestra Señora del Socorro 2008.
A nombre de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán les doy a todos ustedes, la más cordial y fraternal bienvenida a nuestra magna fiesta mariana con que cada año honramos y veneramos a nuestra Madre y Patrona Santa María del Socorro.
Animada por el Señor Don Alberto Suárez Inda, Arzobispo de esta Iglesia local de Morelia, toda la Familia Agustiniana –Religiosos /as y agustinos seglares-, viene con espíritu filial y llena de confianza al encuentro de Santa María del Socorro en este su Santuario. Venimos a rendirle homenaje y a pedirle su intercesión para poder asumir con espíritu renovado nuestro compromiso de vida cristiana, de la mano de San Agustín.
Nos encontramos en pleno Jubileo del Año Paulino, marco perfecto para refrendar nuestro propósito de darle a nuestra espiritualidad agustiniana y a nuestra vida cristiana en general, una mayor profundidad desde la mística del Apóstol de las gentes. En sintonía con él, San Agustín descubre que el resorte más íntimo de su comunión con Cristo Resucitado, es la seducción amorosa del Señor. La frase de San Pablo: "Vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí", la vive Agustín en lo más profundo de su ser y le hace arder el corazón. Por eso, el Obispo de Hipona nos invita a vivir nuestra fe, como una experiencia de profunda intimidad con el Cristo viviente, como una experiencia de ser y sentirse amado por Jesucristo de manera totalmente personal; como la conciencia del hecho que Cristo ha enfrentado la muerte no por algo anónimo, sino por amor a cada uno de nosotros y que, como resucitado, nos sigue amando todavía.
Como cada año, venimos en peregrinación confiados ante la presencia de Santa María del Socorro. Ella es nuestro auténtico auxilio porque nos pone en intimidad con su Hijo Jesucristo, generando aliento, fuerza y fortaleza a nuestra vida e impulsando el espíritu de lucha para liberarnos de la maldad que nos atenaza. Como cristianos nos sentimos llamados a entrar en intimidad con Dios, a vivir impactados por el amor de Jesucristo, el Hijo de Dios vivo, y a continuar su obra de salvación, identificándonos con El, haciéndolo presente entre los hombres mediante actitudes de solidaridad, fraternidad y lucha, para edificar una sociedad más justa e igualitaria. María nos libera de nuestras miserias humanas, dándonos a su hijo; aunque este don, Jesús, nos urja comprometernos con su causa: la construcción de su Reino en el mundo.
Por eso, queremos dirigirnos hoy a María con voz suplicante: ¡Virgen Santísima del Socorro, míranos con ojos de ternura maternal, venos aquí, postrados para presentarte la ofrenda de nuestras vidas, ve también nuestra fragilidad humana, intercede por nosotros y concédenos el ánimo y la fortaleza para continuar el camino de nuestro crecimiento espiritual para ser verdaderos colaboradores de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, en la realización de su obra redentora. Así sea.