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IV CONGRESO JUVENIL



Queridos Jóvenes:

Por medio de la presente, quiero expresar mi más cordial bienvenida y mi más caluroso saludo a todos ustedes, quienes con gran entusiasmo y alegría han venido a convivir y celebrar la presencia y actuación de Dios en sus vidas, en medio de esta fraternidad de jóvenes, congregada por la moción del Espíritu del Señor, para tener una vida de mayor comunión con Jesús y contagiar al mundo actual, dándole testimonio de su amor ante los hombres.

Hoy, es imprescindible continuar la obra de Cristo Jesús en medio de esta sociedad secularizada. Corresponde a los agustinos hacer con ustedes los laicos y especialmente, con los jóvenes, un camino de fe y de formación espiritual, con el fin de construir y ofrecer el mismo Reino de Dios. Esta ha sido la propuesta de las grandes Asambleas y Capítulos que los Agustinos han celebrado recientemente. Nuestra meta es seguir a Jesús. Pero, seguir a Jesús no es sólo caminar detrás de él, sino comprometerse con su causa, colaborar con el anuncio y construcción de la buena noticia del Reino de Dios; llevar el Evangelio a los demás. Entendamos bien, el Evangelio no es sólo ni, sobre todo, una doctrina. El Evangelio es la persona de Jesús. La experiencia salvadora que nace del encuentro con Cristo y de la comunión de vida con él. Se trata de una experiencia salvadora porque nos libera de todo mal y porque nos humaniza en todas nuestras actitudes y sentimientos. Por eso, evangelizar no es sólo propagar una doctrina sino hacer presente en el corazón mismo de la sociedad y de la vida humana la fuerza salvadora de la persona de Jesucristo y de su acontecimiento en nuestra vida personal. Y esto no se hace de cualquier manera. La manera más apropiada será siempre el testimonio personal y comunitario. Entonces, lo importante es contar con testigos en cuya vida se pueda percibir la fuerza transformadora de Jesucristo, de la que nosotros participamos por la fe en él. Con ello, aclaramos, no se rechaza la importancia de la formación doctrinal, pero sólo cuando está al servicio de la vida misma. El testimonio tiene primacía absoluta. Por eso, lo más importante no es que la comunidad de creyentes católicos sea numerosa, sino que la calidad de su vida sea de tal grado que  tenga la capacidad de irradiar fuerza evangelizadora.

Aprecio su alegre asistencia a este IV Congreso Juvenil Agustiniano, organizado felizmente tanto por el P. Secretario de Pastoral Provincial P. Fr. Ricardo Maganda Gómez como por el P. Fr. Ramón Abúndiz Mata, Párroco de nuestra Señora del Rosario de la ciudad de México. Vaya a ellos y a todos los demás Padres y Laicos que colaboraron en la ejecución de esta acontecimiento tan significativo, mi más sincero reconocimiento, esperando que los objetivos que se plantearon, alcancen total plenitud. Que Dios derrame sobre todos los Organizadores y sobre esta porción juvenil del Pueblo de Dios, la abundancia de sus dones para llevar adelante, sin desfallecer, esta obra evangelizadora de la Iglesia.

 

Un abrazo agustiniano en Cristo Jesús.

                  

P. Fr. Ramón del Río A. osa

Prior Provincial.

 

 

 

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