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Carta a los hermanos de la Parroquia del Divino Redentor



Queridos hermanos de la Parroquia del Divino Redentor:
Antes que nada, como Superior Mayor de la Provincia Agustiniana de San Nicolás de Tolentino de Michoacán, quiero dar gracias a Dios y a los Obispos de la Diócesis de Galveston-Houston y, ahora, de la nueva Diócesis de Laredo por la confianza y el apoyo que nos han brindado a lo largo de 40 años de presencia agustiniana en el servicio a esta porción del Pueblo de Dios. Por conducto del P. Fr. Francisco León León osa, Pastor de esta comunidad parroquial del Divino Redentor, expreso mi más sincero agradecimiento a las Autoridades eclesiásticas y, especialmente, a la comunidad local de esta Parroquia por el cariño, el afecto, la comprensión y su espíritu de comunión y participación que siempre han manifestado con los hermanos Sacerdotes de esta comunidad agustiniana.
En segundo lugar, quiero expresar a esta comunidad de fieles mi más sentida gratitud por la colecta realizada a favor del Seminario Agustiniano de  México. En estos momentos no puedo menos que pensar en aquella actitud de la comunidad cristiana de Corinto, que al conocer las necesidades padecidas por la comunidad de Jerusalén, emprendió una colecta a favor de sus hermanos en la fe. Los cristianos de Corinto, compartiendo  la abundancia de sus recursos, contribuyeron no sólo a  aliviar un poco las necesidades urgentes de los cristianos de Jerusalén, sino que experimentaron al mismo tiempo la satisfacción que da todo acto de generosidad. Por eso el Apóstol San Pablo los alaba y les recuerda que es más feliz aquel que da que el que recibe.
Quiero asegurarles que lo poco o mucho de sus donativos serán canalizados escrupulosamente al mantenimiento y la formación de nuestros futuros Sacerdotes-Religiosos Agustinos. Nuestro Seminario y la Iglesia entera, les agradece todo  el esfuerzo que han hecho para promover y sostener las vocaciones que el Señor quiere suscitar en medio de su Pueblo, para el servicio religioso del mismo Pueblo  de Dios. Estoy seguro que el Señor bendecirá abundantemente su generosidad y les retribuirá con creces su desprendimiento, porque Dios, que es rico en misericordia, no se dejará  ganar en generosidad.
Reciban pues un abrazo cordial; y que el Señor los bendiga y permanezca para siempre con ustedes. Así sea.

Atentamente en Cristo Nuestro Señor y en nuestro Padre San Agustín.
P. Fr. Ramón del Río A. osa
Prior Provincial.

 

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