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AGUSTÍN DE HIPONA NACE EN UN DÍA 13 

 Hace 1654 años, en un día 13 de noviembre, aparece en el norte de África, un hombre que ha llenado  la historia con su filosofía y con la profundidad de su teología. Nada común de intelecto ni nada común de gran humanismo; lleva el nombre de Aurelio agustín que si atendemos al significado del hombre es el:” Aureus  Helios “(sol de oro), o el Augustus que en diminutivo sería el Augustinus (El pequeño Augusto). Procedente de una mezcla de dos razas: la púnica y la latina, ya en su genética llevaba la energía del combatiente, la inteligencia del latino y la sensibilidad del cristiano.

Para entender mejor su personalidad hemos de tener en cuenta su raza, pero por sobre todo, a la mujer que lo concibió y lo dió a luz en el cuerpo y en el espíritu, esta mujer se llama “Mónica” cuyo nombre significa  la única, y claro que sí fue la única en producir un hombre de excepcional trayectoria. Si el número 13 nos dice algo y el domingo en que nace nuestro personaje, nos explicaremos mejor porqué Agustín ha sido inigualable en la cultura occidental.

Como no es fácil abarcar a un hombre “Síntesis del hombre” quiero reducirme a presentar en un pequeño esquema, su filosofía que desmenuzaré en 8 vertientes: 1.- Cómo vio Agustín al cristianismo en su filosofía.2.- Cómo definió la verdad.3.- Cómo captó la influencia griega en el cristianismo. 4.- Qué nos dice de la razón y de la fe. 5.- Qué es para él  el conocimiento. 6.- Cómo define al hombre. 7.- Cómo define y concibe a Dios. 8.- Qué es para él la ética y la política.

La filosofía cristiana en San Agustín, tendrá una notable influencia griega. Ya desde el comienzo del cristianismo, se notan dos ideas antagónicas, para unos la filosofía es enemiga de la fe; para otros la razón se puede usar para defender la misma fe. Agustín se encuentra con el planteamiento griego, en donde la religión tendrá que ver más con el respeto al cosmos y a la vida, como expresión de la naturaleza. En el cristianismo, la religión será cada vez la búsqueda de quién esta detrás de la naturaleza y del cosmos. La filosofía cristiana encuentra dificultades para compaginarse con el concepto de “verdad”. Para los griegos, la verdad tiene qué ver con la razón y si ésta es limitada, lo será también la verdad. Para los cristianos la noción de verdad es de origen divino, por lo mismo, es la verdad a secas (Pues en esta visión “Dios es la verdad única  y plena”).
Como vamos viendo en el desarrollo de este artículo, la influencia griega en San Agustín es muy notable, tan es así, que casi sólo le faltaría dar el salto  a la “revelación “que nos descubre a ese “Dios verdad”. Agustín al hablar de la fe y la razón, no hará distinción clara entre una y otra, pues si para un cristiano la verdad es única, la razón sólo va a contribuir a conocerla mejor. Sin la revelación y sin la creencia en los dogmas, no podremos llegar a comprender la verdad, sin que sea suficiente sólo conocerla.

En cuanto a la búsqueda de la verdad, Agustín se va a preocupar del proceso que se llama conocimiento. Para un escéptico, por el conocimiento no se puede llegar a la certeza, mientras que Agustín comprueba lo contrario:” si tengo certeza de  mi existencia” dice, puedo asegurar que sí existe dicha certeza y de una manera triple, pues el hombre existe, vive y entiende.

¿Qué es el ser humano para San Agustín?, es un compuesto de cuerpo (materia )y alma (forma), por supuesto que la realidad más importante es el alma que es sustancia espiritual, simple e indivisible (Platón), y con los componentes de memoria entendimiento y voluntad, con que realiza sus funciones propias.

El tema que más ocupará a San Agustín será el tema de Dios. Para los griegos, Dios se confunde con el cosmos, siendo por lo mismo no un ser personal. Para Agustín, si Dios es la verdad plena, a esa verdad aspira todo ser viviente como a su fin. A San Agustín no le interesa presentar pruebas sistemáticas de la existencia de Dios, el ve a un Dios personal que está más presente en el interior del hombre, en donde ese mismo hombre se encuentra fácilmente con la misma verdad, y que con la ayuda de las cosas creadas se ilumina más esa verdad.

La creación para Agustín es la resultante de un acto libre de Dios, y poniéndonos frente a frente a la naturaleza, e iluminándonos con la revelación, nos proporciona la prueba más contundente en la teología.

Sólo nos queda decir cómo Agustín concibe y coloca al hombre en la sociedad. Este hombre como ser razonable necesita compartir un orden (política) y con un modo de actuar en fidelidad, para conseguir la felicidad (posesión de Dios para la que está  hecho el hombre). El hombre como ser sociable, debe compartir el orden con aquellos con quiénes vive y conducirse por el libre albedrío, pues se encontrará con el mal (que para San Agustín no es una entidad, sino un accidente). Configurado el hombre a la imagen de Dios, no tiene otra meta que la búsqueda de bien, y con ello, la felicidad plena.

 

Fr. Miguel Martínez y Martínez, OSA.